Periódico de la Asociación Judicial Bonaerense - Edición Nš 248 / Abril de 2007- www.ajudicial.org.ar - email: prensajb@speedy.com.arm.ar


> La Matanza

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

 


En el número anterior dimos a conocer la situación planteada en el Laboral 1 de La Matanza (ante la ausencia sin justificar de una de las Señoras Jueces desde marzo de 2005).

Parecía ser que la primera campanada tuvo eco y nuestra Corte de Justicia "despertó"; dicen que de inmediato le ordenó a la Juez que se reintegre a sus tareas y "saquen" las sentencias pendientes.

Es una pena que para quien debe garantizar la inviolabilidad de los derechos, pase desapercibida tan perversa situación. No cabe dudas que situaciones como éstas, que a diario padecemos en nuestros lugares de trabajo, van aumentando con el paso del tiempo sin que el Superior Tribunal tome las medidas necesarias contra quienes ejercen la violencia laboral sobre los trabajadores de la justicia bonaerense y hacer cesar sin más, tal situación.
¿En que consiste esto? Todos en el Poder Judicial hemos caído alguna vez en la trampa de los perversos, y lo terrible es que son ellos quienes se victimizan.

Si bien la palabra "perverso" choca o molesta, hay que dejar en claro que cuando el proceso de acoso se instaura, la víctima es estigmatizada; se dice que con ella el trato es difícil, que tiene mal carácter o que está loca. Todos sabemos que una persona acosada no puede rendir al máximo, que presta menos atención y da pie a que se critique su calidad de trabajo.

Lamentablemente, en el Poder Judicial Bonaerense la incompetencia de los funcionarios intermedios refuerzan este perverso proceso, pues son los jefes los que descalifican al trabajador, aislándolo e induciéndolo al error.

En muchos casos nos privan de ser promovidos en la carrera judicial, proponiendo a los "paracaidistas" o compañeros de categoría inferior, generando así conflictos entre los trabajadores. Son esos mismos jefes que al momento de crearse un cargo, recuerdan que a ese empleado que por derecho (Ac. 2300) debe ser ascendido, resulta no ser apto para el mismo, por consiguiente se lo priva de pretender un cargo superior y acceder a una mejora salarial.

Estos mismos jueces que demuestran no tener la capacidad suficiente para resolver un conflicto interno, sí logran -de inmediato- que la Corte les designe alguno de sus parientes ocupando cargos inclusive dentro de la misma dependencia que ellos mientras delegan la otra "cuestión" al máximo Tribunal, el cual lleva años en resolverlo, sin tener en cuenta que mientras demoran en tomar una resolución más se agudiza el conflicto.